Somos.....

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Somos náufragos y qué... somos náufragos y acogimos a otros náufragos más. Más perdidos, más húmedos, más desconcertados por lo reciente de su pérdida. Menos conocedores de esta isla contemporánea que se marea y gira, recostándose cada cierto tiempo en el recuerdo de una madre extraviada.

Radio Moscu ensayando....

sábado, 12 de septiembre de 2009

Septiembre 11. Tres Silencios


En la denominada “parrilla”, un catre metálico mojado de orina y agua, el cuerpo con ojos vendados recibe las descargas eléctricas en las plantas de los pies, los genitales, pezones, muñecas, bajo la lengua y en las sienes. Cada vez que se interrumpen los prolongados golpes eléctricos resuena el eco de una voz preguntando por el nombre de otros hombres, de otras mujeres, otros cuerpos, a quienes espera el mismo catre, más corriente, más preguntas.

El cuerpo tendido sobre la “parrilla”, con espumosa saliva en su boca, responde una y otra vez no saber, desconocer, no haber oído nunca esos nombres.

Los golpes de corriente no cesan sino hasta que el cuerpo yace inconsciente.

Muchos años más tarde, tres o cuatro generaciones de por medio, la voz interrogante es reconocida y llevada a juicio por cometer acciones de tortura. Un juez pide los nombres de sus acompañantes, de quienes dieron la orden, de otros cuerpos cegados e interrogados, pero la voz contesta no haber estado allí, no saber del hecho, no ser el dueño del eco resonante en cada interrupción de voltaje.

No hay testigos, no hay indicios, no hay señas particulares, no hay las denominadas “pruebas”. La voz mantiene su negativa ante el juez, tanto como mantuvo la negación el cuerpo electrocutado: en ambos casos, nadie sabe.

Palabra contra palabra, en la penumbra que generan una venda sobre los ojos y los años que transcurren -que son otra venda sobre muchos otros ojos- todo parece no haber sucedido. Sin embargo, en algún basural clandestino de la ciudad, entre plásticos, fecas, viejos neumáticos, latas y todo tipo de desechos, se oxidan lentamente el catre, los alambres y la manilla que subía y bajaba dando el paso de los aullidos.

El resto, la sociedad, nosotros, enterados por la prensa escrita, por segundos televisivos, por despachos radiales, de “noticias” como esta, acostumbramos y podemos -sin saber muy bien por qué- dormir tranquilos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Konversación trizada...


(De autoría virtual... esa autoría no es otra kosa ke una huella)


Próximo a ser las 00.00 y heme aquí viendo videos.
“No se”, clave de nuevo...
Y bueno, creer y sentir no son lo mismo,
no tengo el don de la palabra, y además hace frío.
Hoy no creo poder conectarme.
Siempre tengo intenciones de escribir, mi tejido deja mucho que desear, tiene unos puntos muy abiertos; si me queda muy inaceptable haré otro. Qué suerte es tener el lugar menor.
Ayer no huí solo me tuve que salir por que mi hora había pasado: uno, realmente, no busca respuestas, sino, preguntas mejor formuladas, pues puede ser que este pensando, pensando en todo y en nada a la vez... haciéndome ganas de ganarle a la pereza y hacer algo que valga la pena. Mirar el horizonte ponerse rojo...eso ¿significa que el día siguiente será un día soleado?
Armarnos de tiempo… difícil misión.
Aunque no creo que el silencio de mi parte sea un castigo, moriré esperando tener tiempo.
He aquí mi mensaje para quitarte el placer de mi silencio.
Mi rostro no hubiera cambiado mucho, solo se abrían movido mis labios.
A simple vista son solo puntos eternos, si los intento interpretar, podrían ser solamente tu.
Iba a empezar a escribir....pero no supe que. No son hojas malgastadas, en el fondo si se cumplieran todos mis deseos también perdería mi razón de vivir.
Me están llamando para que volvamos a casa, y no quiero irme de aquí.
Lamento que no este acostumbrada a creer, eso es algo que solo se ha dado como performance, como si no existiera letra alguna... tendré que empezar a escuchar bien la próxima vez...
juego con mi pelo, me hago peinados ridículos.
Me da la impresión de que sigues pensando que me sonrojaré.
Veo que pasaste la noche... nadie sabe que te espera la que sigue... no valdría la pena esperar una siguiente si supieras que pasaría.
Me ves??.......................................ahí estoy yo para que me vigiles más de cerca.
No lamentes saber cómo estaba ayer... estaba igual o peor que hoy.
Necesitaba hablar de algo...lo que fuera...algo que me sacara de la rutina de estos días. Estaba haciendo nada, tenia tu ventana abierta, y escuchaba...
Hoy no me veras... estoy fuera....pero no olvides.
Al parecer eso es lo que somos, ideas que asaltan la mente, sólo hay que esperar a que algo, alguien venga a tomar el lugar, últimos detalles sobre tu piel.
Había escrito el testamento sólo para decirte que no te diría:
hay que seleccionar un capitulo, y hacer algo con él y con los demás.
(Dormir 4 horas)
Mira (lee), y que te quede bien claro:
tengo las preguntas escritas en mi…
En fin ahora si que se me acabaron las palabras.

jueves, 8 de mayo de 2008

Y si de pronto?


“El espíritu sólo conquista su verdad
cuando es capaz de encontrarse
a sí mismo en el absoluto desgarramiento”
(Hegel)



Un espíritu que se conquista a sí mismo sólo al enfrentar su propio desgarramiento, esconde una subjetividad que sólo puede realizarse en la medida en que le corresponde enfrentar su propio límite. Vérselas consigo misma en la medida de su negación, su imposibilidad, su muerte. El vaciamiento de sí misma ocupa el lugar del soporte de su propia constitución verdadera y positiva.

El momento de la conquista es el momento del triunfo. Algo triunfa allí donde una conquista ocurre; algo se realiza. Ahora bien, este algo no es cualquier algo, si no precisamente aquel algo central, fundamental, que es el propio espíritu. El espíritu que es conciencia y autoconciencia en un movimiento doble, más unitario. Un momento que abre y marca y las diferencias en tanto que permanece igual a sí mismo. Un momento que subvierte el principio de identidad formal por cuanto el ser uno y múltiple, el ser y no ser, se corresponden inmediatamente en la totalidad que deviene de su unidad.

El momento del triunfo es aquí el momento en cual esta unidad y totalidad se observa en su fragmentación y diferencia; se abre como distinción y multiplicidad, pero en la misma medida se reconoce como la unidad y la totalidad que hace posible la operación de diferenciación. Una diferenciación que no puede acontecer si no es como operación que referencia su propia constitución unitaria, es decir, como momento de ello.

El triunfo del espíritu ocurre allí donde aparece su diseminación como momento en que, al mismo tiempo, aparece la referencia de su unidad. En este caso, tal diseminación no es otra cosa que el engaño de la diseminación; el espíritu se conquista a sí mismo en el momento en que hace frente a su propio engaño, o, más bien, en que hace frente a sí mismo en tanto que engaño de sí.

¿No describe, acaso, este enfrentar el engaño de sí, el movimiento de la propia subjetividad como operación constitutiva de su realidad?

Un engaño que no se funda en un “no saber”, si no precisamente en el “saber” del engaño, y permanecer en él como condición constitutiva de sí misma y como posibilidad de inscribirse en el presente, en tanto que aprehende lo que queda de realidad.

El problema de la representación del mundo como presentación del allí del ser allí de la subjetividad, en el cual ella puede -al mismo tiempo- reconocerse como tal, aunque de forma siempre tardía.

El desfase de sí misma, su fisura, abre el horizonte del conocimiento por medio de un constante retorno sobre sí, en la medida en que el contenido positivo del propio conocimiento deviene de su negatividad y de su extrañamiento.

La aprehensión del vacío[1] como vacío de algo que queda, como residuo de un movimiento en tránsito, permiten leer el problema de la subjetividad como un lugar en el cual se juega el horizonte total de la significación como problema de la verdad. El entramado en que la verdad posee el valor de tal y es capaz de constituirse, simultáneamente, como verdad del mundo y verdad del sujeto siempre en la forma de una determinación inmediata pero no contingente; ocupa el lugar de lo universalidad y deviene, por ello, en un más allá de un mero núcleo, vale decir, es siempre más que un objeto para conocer: corresponde al movimiento por el cual todo objeto se constituye como objeto que aparece, y que aparece ante y para una subjetividad que desea su aparición y aprehensión en tanto que verdad.

Existe aquí lo que podríamos denominar un doble juego, un despliegue inmediatamente en dos formas que corresponden al doble engaño del cual resulta aquello que ocupa, positivamente, el lugar de la verdad.

[1] Vacío como momento negativo de la verdad.

viernes, 25 de abril de 2008

Pausa


Me abres los ojos, me despiertas.
Gritas en mi costado. No me dejas, sostienes
e insistirás en aparecer.
No quiebres el espejo, aún
no dejes las figuras dispersarse.
No ocultes el reflejo, aún
no dejes las siluetas desaparecer.
Congela tu sangre en fotografías
y déjame guardarlas entre libros deshojados.
Reúne tus palabras en vocal orgía
y déjalas jadear en mi oído desangrado.
No ocultes el reflejo, aún
no dejes las figuras dispersarse.
No quiebres el espejo, aún
no dejes las siluetas desaparecer.
Congela tu sangre en fotografías
y déjala jadear en mi oído desangrado.
Reúne tus palabras en vocal orgía
y déjame guardarlas entre libros deshojados.
Y si de pronto deja todo el mundo de obedecer el giro natural, rotación / traslación, velocidad y si de a poco un insecto comienza a entender el movimiento, la muerte, amanecer, desmoronar.
Una pregunta, un signo, un interludio necesario entre las espesas consideraciones de los hechos cotidianos.
Se abre la distancia inconmensurable entre aquí y allá, entre aquello y esto que carcome como termitas.
Entre el lugar de una redención posible y las gotas de agua míseras de una culpa hecha pedazos, vuelta trizas en el espejo formado de pupilas blanco y negro, blanco y rojo, rojo y negro, negro oscuro de razón y afectos. Negro opaco de segundos castigados bajo el sol de una mirada oculta.
Desde mi propia sombra te observo, respiras, respiras.
Lejos de mi deseo te dejo ir, respiras, respiras.
No hay cauces, no hay canales, no hay sendas prescritas.
Deja ir tu carne como una melodía y repósala en mi cuerpo.
Detén los golpes de tu pulso hasta que tus latidos se confundan con los míos.
Soy el lecho.
Soy la cripta.
Soy el nicho que posee el rostro y el signo de un padre.
Soy el hombre / Soy el hombre / Soy el hombre.

martes, 1 de enero de 2008

M.A.L.O.


Mirando Ansioso La Otredad, mirando ansioso todo eso ke es lo indeterminado y lo inkontrolable, lo ke no admite kálkulo, lo ke no es predecible, lo ke no se deja asir, lo ke se okulta kada vez ke aparece, lo ke pertenece al orbe de lo indecibleimpronunciable, lo ke eskapa komo una bokanada de humo de cigarrillo de madrugada, lo ke inkieta sin dar aviso de lugar o momento, lo ke okupa kompletamente el espektro del sueño de la razón, lo ke no vascila en atestar su más nítido golpe, lo ke konmueve, lo ke paraliza, lo ke interrumpe toda kontinuidad, lo ke germina desde kiensabedonde y no muestra horizonte definido, lo ke brisa, lo ke humedece, lo ke huele.... olor ke hiere y duele de tanta ausencia presente, eskema de irrekonocibles figuras ke traspasan el kuerpo komo una cinta de pelíkula transparente, sonidos afectos a un timbre, a un despertador, al viento, a las olas del mar en un rokerío solitario, a un disparo (im)perturbable, a una respiración débilsuave de labios dibujados en la mañana. Ansiosos cabellos caídos, ansioso abrazo inakabado, ansiosa melodía ke hulle de esta guitarra komo korriendo lejos de su celda, ansiosa otredad...

otredad insondable komo una mejilla tersa y dosil ke espera mi mano.

martes, 4 de diciembre de 2007

Eskrito en Proceso...


domingo, 11 de noviembre de 2007

EnSanPablo850